KASUMI es un sillón relax de respaldo alto, con el cabezal marcado y los brazos acolchados, y se vende en tres mecanismos para que pagues solo lo que necesitas. La versión manual se reclina empujando con la espalda: sin palancas ni enchufe, el reposapiés sube solo. La de 1 motor lo hace con una botonera en el lateral, así que reclinas el respaldo y subes las piernas a la vez y paras donde quieras. La Power Lift añade la elevación: el sillón se inclina hacia delante y te deja casi de pie, que es lo que marca la diferencia si a alguien le cuesta levantarse; se maneja con un mando de cable que se guarda en un bolsillo lateral. Las dos eléctricas necesitan un enchufe cerca. El asiento mide 54 × 55 cm y queda a 48 cm del suelo. La tela lleva tratamiento antimanchas: los derrames del día a día, como un café o un zumo, se quitan con un paño húmedo si los limpias a tiempo. La versión manual cuesta 269 €, la de 1 motor 379 € y la Power Lift 419 €. Va en gris claro, gris oscuro y taupe.
71 cm de ancho × 73 cm de fondo × 106 cm de alto con el sillón cerrado; reclinado del todo llega a unos 155 cm de largo, así que deja hueco delante. Asiento de 54 × 55 cm, a 48 cm del suelo. Respaldo de 65 cm de alto. Tolerancia de ±2 cm. Llega en 1 bulto de 75×70×60 cm y 26 kg.
Tapizado en tela Corona, 95 % poliéster y 5 % nailon, con tratamiento antimanchas, resistencia al cigarrillo, certificado OEKO-TEX Standard 100 y entre 45.000 y 60.000 ciclos en el test de abrasión. Mecanismo según versión: relax manual de empuje, relax eléctrico de 1 motor con botonera lateral o Power Lift de 1 motor con función de elevación y mando con cable. Las versiones eléctricas van conectadas a la red. Soporta hasta 120 kg. Llega con el respaldo por encajar; se monta en un momento. Nota sobre el color: los tonos de las fotos son orientativos y pueden variar según el brillo de cada pantalla y la luz de la habitación. Si el tono es determinante, ven a verlo a Daimús o al Grau de Gandia.